Josep Esteve Adam es uno de los escasos maestros de la pintura que asume el paisaje como tema y vía de exploración pictórica más allá de la condición de género a la que quedó relegada la Naturaleza por la concepción academicista del arte. El trabajo constante de este pintor demuestra que la observación de la Naturaleza y del entorno y su interiorización sigue siendo un proceso creativo vital en la reflexión de la pintura contemporánea que da lugar a imágenes (paisajes) que enlazan con la tradición del paisaje pensado, como señala el comisario Juan Manuel Bonet en su texto “Esteve Adam. Un pintor azoriniano”. Pero también con nuevas visiones de la Naturaleza de artistas visuales que asumen el paisaje como espacio físico y lugar, como por ejemplo las fotografías de Jonh Davies (Cheshire, Reino Unido, 1946) de los paisajes de Sheffield, cuyas composiciones nos recuerdan a las estructuras silenciosas de las fábricas abandonas presentes en algunas tablas del maestro valenciano dedicadas a la arqueología industrial.
Por ello, los paisajes elaborados de Esteve Adam, a pesar de recrear los escenarios de su entorno más próximo, nos descubren un paisaje valenciano alejado de todo convencionalismo lumínico y mediterraneísta. Se trata de un paisaje pensado e interior a partir de la exploración del medio natural. Y es que Esteve Adam se siente un hombre de campo ya que desde pequeño aprendió a educar la mirada y analizar los cambios de color en los campos y huertas de La Ribera, en los naranjales y en la Chopera de su ciudad natal Algemesí y sobre todo de la Marjal de l’Albufera, cuya planitud y horizontalidad está fijada en su inconsciente compositivo.
Pero también, su estancia en el Norte de España le permitió incorporar a su paleta con total naturalidad las tonalidades grises y azuladas, los colores basalto de las piedras erosionadas y los verdes intensos de los bosques naturales. Con todos esos elementos comienza a construir un paisaje, que en los años noventa le consagraría como uno de los pintores españoles con más premios de pintura: en 1993, la obra Nocturno, recibe el Premio Barcardí de Pintura, al que seguiría el Premio de la Fundación Barceló y la consagración definitiva con el Premio BMW de Pintura que recibe en 1994 de la mano de Su Majestad la Reina Doña Sofía.
A partir de este momento Esteve Adam realiza su aportación a la historia de la pintura contemporánea mediante la interiorización del paisaje mediterráneo desde parámetros geométricos y constructivos que lo sitúan entre la precisión racional y la expresión del gesto y trazo fundamentales en la génesis de sus composiciones.
Naturaleza, construcción y metáfora. Son sus obras la construcción de vistas tangibles y exactas perspectivas elaboradas a partir de un equilibrio entre la visión y el recuerdo de donde extrae una estructura de montañas, árboles, valles y barrancos que una vez impresa en el lienzo o la tabla dan rienda suelta a la libertad plástica. Es la pintura quien manda. Es así como Esteve Adam ha conseguido actualizar el género del paisaje a través de una técnica personal, de pincelada vertical y empastes, de colores y texturas, superando la dicotomía realismo-abstracción por una apuesta por el paisaje pensado y meditado en la pintura misma.
SALA DE ARTE VAN DYCK • Calle Menéndez Valdés, 21 • 33201 Gijon
Horario: 11:30 a 14:00 y 17:30 a 21:30