La muestra ‘Goya, cronista de todas las guerras’ se clausurará el próximo 4 de octubre. Más de 18.000 personas se han acercado ya hasta la sede del Centro Atlántico de Arte Moderno para admirar la potencia visual de uno de los mejores artistas plásticos de todos los tiempos.
’Goya, cronista de todas las guerras’ cerrará su paso por el Centro Atlántico de Arte Moderno el próximo 4 de octubre, después de lograrse una prórroga de la misma. Los aficionados al arte que aún no hayan disfrutado del diálogo que se establece entre los grabados de Goya y el fotoperiodismo de guerra surgido en el siglo XIX, están aún a tiempo de admirar una muestra donde conviven los propios grabados del visionario aragonés con fotografías que muestran los ‘desastres de la guerra contemporáneos’ que se han repetido durante todo el siglo XX.
Juan Bordes, comisario de esta exposición, ha hecho realidad un proyecto que pone de manifiesto la importancia de Goya como testigo y denunciante de las atrocidades que comete cualquiera de los bandos enzarzados en un conflicto bélico y la enorme influencia que tuvo el pintor español en el nacimiento de la fotografía de guerra desde finales del siglo XIX.
Goya, rompiendo la tradición artística europea, se aleja de la visión gloriosa o heroica de la guerra y se centra en su lado cruel, inhumano y miserable. A través de los propios grabados, se hace un recorrido por la barbarie que culmina en imágenes de fotógrafos como Eugene Smith, Centelles, Cartier-Bresson, John Burke, George N. Barnard, Robert Capa o Gervasio Sánchez. Ellos son sólo algunos de los fotógrafos cuyas imágenes se mezclan con las litografías de Goya manteniendo vivo su espíritu de denuncia y conduciendo al espectador por la crudeza de cualquier conflicto; no importa que sea la Guerra de Crimea, Cuba, la II Guerra Mundial, Sudáfrica, Vietnam o Irak.
Según comenta Bordes, responsable de esta muestra producida por el propio CAAM en colaboración con la Calcografía Nacional, las estampas de Goya contienen una anticipación de la visión fotográfica, al adelantar el lenguaje de la instantánea con recursos plásticos que anuncian la estética del fotoperiodismo y suponen un “punto de inflexión” en la guerra, cuyas imágenes hasta ese momento sólo se utilizaban para ensalzarla y no para denunciar sus horrores. Con su aparición a mediados del siglo XIX, la fotografía se convirtió en un mecanismo más de narración en imágenes, de reflexión sobre la vida de la época y, por tanto, otra herramienta de crítica contra los diferentes conflictos bélicos en los que se mezcló para ofrecer de primera mano la irracionalidad de la guerra y de sus consecuencias.
Goya, cronista de todas las guerras incluye la serie de Los Desastres, en su primera edición realizada por la Academia en 1863, y dos de sus planchas originales, un resumen audiovisual sobre la historia de la fotografía de guerra, además de una selección de imágenes del archivo fotográfico sobre la Guerra Civil Española conservado en la Biblioteca Nacional. La exposición contiene también, estampas de “Las ruinas de Zaragoza” realizadas por Fernando Bambrila y Juan Gálvez, quienes acudieron junto al artista aragonés a la invitación del general Palafox para contemplar las consecuencias del Primer Sitio por las tropas francesas a la capital aragonesa. La fusión entre aguafuertes y fotografía documental en un montaje expositivo cuyo diseño incorpora recursos audiovisuales, da coherencia a la línea de reflexión sobre la hibridación de lenguajes visuales iniciada por el CAAM, que ha mostrado recientemente las aportaciones de Josep Renau al cartel y el fotomontaje, o las propuestas de Antoni Muntadas sobre la televisión y el cine experimental.
Fuente: Gabinete de Prensa del CAAM