Hablando de personas y no de pueblos, es algo constatado largamente que algunos de mis paisanos valencianos adolecen de un autoimpuesto/quejumbroso complejo de inferioridad que les lleva a elevar el tono ante el más mínimo “oprobio”.
Si Sorolla llevó el nombre de su ciudad y el de todo el territorio español a la Hispanic Society de Nueva York por qué no iba a hacerlo un granadino como José López Mezquita con el retrato de un alcalde de la ciudad de Torrent de los años 20 ó 30? El consistorio de ésta asegura que así es. Aunque la trifulca política entre PP y Bloc hacen la cosa menos seria.
Los primeros dicen que se trataría de uno de los tres alcaldes de esa época (Félix Vilar David, Salvador Benlloch Hernández y Tomás Baviera Miquel) los segundos se mofan de la investigación de aquéllos que no tuvieron en cuenta los retratos de los aludidos publicados en un libro de conmemoración del 750 aniversario de la Carta Pobla y que no guardan ningún parecido con la pintura de Nueva York. Al fin es consultada una autoridad.
Así, un connoisseur argumenta que de ningún modo se trata de un alcalde sino de un simple “tipo valenciano” retratado durante la estancia en esta tierra del genial pintor. Si la duda acerca de la autoría goyesca o julianesca armó el revuelo tras las investigaciones de Manuela Mena sobre la pintura El Coloso, ahora le toca el turno al catedrático Javier Pérez Rojas que pone un poco de rigor en medio de una polémica absolutamente baladí que parece haber ofendido a algunos torrentinos.
Pérez Rojas, catedrático de la Universitat de València y crítico y comisario, entre muchas otras muestras, de una exposición itinerante del artista titulada “López Mezquita. Épocas e itinerarios de un pintor cosmopolita. De Granada a Nueva York” ha estudiado en profundidad su producción artística y trayectoria vital por París, la capital estadounidense y varias ciudades españolas escribiendo incluso una de las principales monografías del pintor granadino. El experto investigó la relación epistolar entre López Mezquita y Archer Milton Huntinton, primer director de la Hispanic Society de Nueva York.
En una de sus misivas hablaba del cuadro en cuestión de este modo: “pintado en Torrente, pueblo a unos 10 kilómetros de Valencia y donde se han conservado hasta más tarde los trajes populares pero donde, como en casi todos los demás sitios, hoy están ya fuera de uso [...] representa una figura de hombre de tres cuartos de pie y apoyado en un típico sillón y en una mano tiene la vara de autoridad.” concluía.
Harina de otro costal sería buscar la explicación al hecho de que el retratado empuñe el bastón de mando. Alcalde idealizado? Anónimo caracterizado? El hecho es que López Mezquita no llegó ni siquiera a insinuar que se tratara de un alcalde, menos aún de un mayoral agrícola (proponía en todo este absurdo el Bloc), sino que se trata de la caracterización de un “tipo valenciano”, según Pérez Rojas.
Este hecho no le resta ningún valor a la obra ni al honor que supone para Torrent que uno de los más brillantes retratistas españoles del siglo XX, discípulo de Cecilio Pla, recalara en su ciudad para completar con esta potente tela el encargo etnográfico que le hizo Huntinton. Sea como fuere es una obra espléndida de gran fuerza expresiva, opinión del experto que un servidor se permite humildemente compartir.
Sin ofender, bon poble i bona gent, siempre aparecen polemistas aburridos a meter dedos estultos en llagas inexistentes. Argumentos hueros e investigaciones irrisorias. Los reconocerán por pertenecer a la clase política de todos los colores. A ver si se les saltan los mismos y se toman un poco más en serio su patrimonio que no es moneda de cambio ni le atañen las discusiones partidistas de nuestros carismáticos líderes.