Las Atarazanas del Grao de Valencia y dos espacios públicos en las calles Conde de Montornés y Nuestra Señora de las Nieves albergarán hasta el 27 de junio el proyecto After the revolution comisariado por Juan Luis Toboso y Nacho Magro, dentro del marco del Observatori 2009.
After the revolution resalta la relación de la creación artística con el espacio urbano. El Street Art (Arte Callejero) o Posgraffiti surge a mediados de los años 90 como consecuencia del graffiti. Tras tres décadas de arte callejero a base de spray y persecución policial, el Street Art pasó a definir una amplia variedad de acciones artísticas que se mantuvieron, coherentemente, en el espacio público: desde el uso del stencil o plantillas de estarcido, hasta las pegatinas, posters y vinilos o la pintura acrílica y de spray.
Basquiat, Keith Haring, Shepard Fairey, Banksy… entraron de lleno en el imaginario colectivo y pasaron a engrosar las filas de la Historia del Arte, dentro y fuera del museo. El traslado de la calle a la galería, al museo, a la feria, aunque atenta contra los principios del movimiento graffiti y posgraffiti ha sido útil, en cierta manera, para legitimarlos como hecho artístico de primer nivel, lo cual ha hecho que vayan adquiriendo poco a poco el reconocimiento social además del institucional.
En Atarazanas econtramos una parte importante de artistas que han heredado esta tradición posgraffiti y han recibido el reconocimiento artístico que merecían. Nano 4814 tras pasar por el graffiti, ha ido elaborando una estética que mezcla lo escultórico con la ilustración, el graffiti y el diseño, de una gran fuerza icónica de referencias postpop. ElTono ahonda con su instalación interactiva Coriandoli en el concepto del arte callejero abandonado a su suete y modificado por múltiples circunstancias. Aquí es el visitante el que modifica la obra lanzándole confeti. Nug&Pike nos hace partícipes con su video de la acción de un graffitero enloquecido en una boca de metro. Filippo Minelli presenta dos de sus actuaciones, casi siempre ilegales, con una carga reivindicativa política y socialmente en las que usa la pintura y las documenta fotográficamente. Samuel François utiliza en sus instalaciones diversos códigos y disciplinas que van de la escultura al graffiti pasando por el reciclaje destando su carácter efímero y su potente valor estético. The Greeneyl Colective contribuye con una instalación lúdica y generativa basada en la propagación de los virus, en este caso a través de la acción del visitante. Olivier Costa-Théfaine utiliza el “estilo graffiti de los okupas” componiendo su instalación en el techo a base de quemaduras de mechero y unos tubos de neón blancos que forman un frío arco iris monócromo.
En los espacios públicos de Conde de Montornés y Nuestra Señora de las Nieves, Sam 3 interviene dos enormes fachadas de aspecto ruinoso con sus colosales siluetas negras pintadas con grúa, pértiga y pincel. Jorge Rodríguez-Gerada efectúa un enorme retrato a carboncillo de una persona anónima conocida en el entorno del barrio para ensalzarla como un icono mediático más y recorta en la espuma protectora de otra fachada siluetas de personas anodinas en escenas cotidianas. Escif utiliza un edificio como un gran mural en el que una escena con un graffitero ejerciendo su acción nos sitúa como espectadores de una realidad que estamos viviendo en primera persona como si nosotros mismos nos proyectáramos en la pintura.
Un interesante proyecto con figuras de primer nivel que se constituyen como una visita obligada para los amantes del graffiti y de las últimas tendencias del arte contemporáneo. Pasen, vean y actúen.
Para más información: www.observatori.com