Con la exposición Joaquín Sorolla (1863-1923) que albergará el Museo Nacional del Prado hasta el 6 de septiembre, se rinde un merecido homenaje a uno de los artistas españoles más importantes del siglo XIX. Artista que, sin embargo, supo entender como pocos las sendas del arte del siglo XX y hacerlas suyas.
Esta amplia antológica muestra 102 pinturas representativas de la trayectoria del artista provenientes de instituciones públicas como el Museo Sorolla de Madrid y colecciones privadas, algunas nunca vistas por el público y restauradas para la ocasión. Obras de carácter social, retratos, escenas de playa, pinturas costumbristas y un excepcional manejo de la luz que le valió el apelativo popular de impresionista valenciano. Una parte de la exposición cuenta con los 14 paneles de las Visiones de España, pintados para la Hispanic Society of America, muestra que fue visitada en Valencia por cerca de de un millón de personas.
La exposición sigue un orden cronológico recorriendo las cuatro salas de la ampliación del museo. Comienza con El Palleter declarando la guerra a Napoleón de 1884, pintado con 21 años, y que le propició la pensión de la Diputación Provincial de Valencia para completar su formación en Roma.
Otras obras imprescindibles como las ínclitas ¡Otra Margarita! (1892), ¡Triste herencia! (1899), Remendando las redes (1901) o La Siesta (1911) se podrán ver en esta muestra además de los retratos de amigos y familiares, especialmente de su esposa Clotilde y el ambicioso encargo de la Hispanic Society.
Una antológica sin parangón. Un último triunfo del genial artista ahora expuesto junto a sus grandes referentes: Goya o su adorado Velázquez.
Para más información: www.museodelprado.es