La espiritualidad de la tecnología electrónica. Bill Viola gana el Premio XXI Catalunya

La espiritualidad de la tecnología electrónica. Bill Viola gana el Premio XXI Catalunya

Bill Viola ganaba esta semana el Premio XXI Catalunya para el que también estaban seleccionados artistas como el arquitecto Oscar Niemeyer. Louise Bourgeois,  Lucien Freud o  el cineasta Luis García Berlanga, entre otros doscientos diez candidatos. El premio supone un reconocimiento internacional a la aportación al mundo científico o de la cultura.Viola recogerá el galardón el próximo 30 de Junio en Barcelona, en una ceremonia donde se le otorga al ganador un premio en metálico y una pieza del escultor Antoni Tápies.

             Viola ( Nueva York, 1951), pertenece a la generación posterior de artistas visionarios del Video-arte, la misma que integra nombres como los de Nam Jun Paik o Bruce Nauman. Esta manifestación artística cuyo protagonista es el video y el soporte digital,surge desde los años sesenta del siglo pasado como necesidad de una vía nueva de expresión. Es en plena revolución de los medios audiovisuales de comunicación de masas cuando el video se integra en la esfera artística con la fuerza suficiente para dar a entender que lo anterior conocido quedaba ya obsoleto y  no conseguía representar  el vertiginoso movimiento del mundo.

             A partir del minimalismo, el arte conceptual y las performances se crea la corriente artística del video.arte. Es esta última faceta del arte la que más influencia tiene en Viola. De las performances, de su inquietud por viajar por todo el mundo y del body-art es de donde toman impulso  las creaciones de este artista norteamericano. Su universo pionero y personal en forma de video- instalaciones se cristaliza en la década de los 70-80  conformando el punto de partida de lo que serán muchos años de experimentación y de estable andadura profesional.

             Decía William Blake que “el camino del exceso conduce a la sabiduría”, un  pensamiento totalmente occidental que choca frontalmente con las enseñanzas que Viola adquirió de su maestro zen y pintor, Daien Tanaka. Desde la espititualidad cristiana y la mitología oriental , la música y la calma realiza el videocreador sus obras en un soporte que nada le debe al arte convencional pero que Viola nunca ha querido separar de las Bellas Artes.

           Las obras de Bill Viola han representado en la 46 Bienal de Venecia a Estados Unidos y han recorrido los últimos años los más famosos museos del planeta. El Premio XXI Catalunya es el reconocimiento al genio perpetuo que supo reconocer las limitaciones y la caducidad del videoarte como espectáculo pirotécnico añadiéndoles cierta narrativa e intimidad desde el pensamiento de que el video, con una finalidad artística, sería  la última y más perfecta expresión del arte moderno.

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