
Una de las más exquisitas presencias en la ciudad de Madrid la protagoniza un escultor con mayúsculas, padre del volumen y la sensualidad moderna aplicada al volumen: Auguste Rodin (1840-1917). La fundación MAPFRE nos presenta una exposición que analiza la aportación a la configuración de la estética moderna a través de la forma escultórica. Rodin supo trasladar la sensibilidad naturalista, emotiva y táctil de la pintura impresionista al mármol, superando el academicismo y abriendo definitivamente la escultura al discurso de la vanguardias.
Con Rodin la escultura se incorpora a la historia del arte contemporáneo y deja de ser esa cosa con la que nos tropezamos en un museo cuando retrocedemos para ver un cuadro. Es más se convierte en el lenguaje idóneo para expresar con contundencia el erotismo de finales del siglo XIX. Los desnudos de Rodin hacían frente a la hipocresía burguesa, destruían sus clichés y expresaban libremente y de una manera nueva la sexualidad humana. Ese impulso reivindicativo ya había sido lanzado por la literatura, motivo por el cual muchos de los grandes escritores franceses del XIX como Flaubert, Baudelaire o Eugenio Sue habían sido acusados por ofensas a la moral.
En ese contexto actúa Rodin, con sus esculturas que se conviertes en ese oscuro objeto de deseo, sublime y fascinante, que aporta nuevos factores de sensualidad como la cadencia, el movimiento y sobre todo el tacto. La impresión turbadora de sus formas entre el erotismo y la suave obscenidad está presente en cada una de las obras de esta exposición. Títulos tan emblemáticos como El Beso, Creced y Multiplicaos o el nuevo emblema de la curva descendente masculina en La Edad de Bronce nos sitúan en ese punto intermitente entre la fascinación por la belleza y la carnalidad de la mirada que a finales del XIX consigue superar la connotación clásica de todo volumen anatómico.
La mitología ya no es necesaria para evocar la desnudez; Iris mensajera de los dioses es ya una mujer en cuclillas y como dice Rilke, “en Rodin, tanto Iris como los diversos despojos están dominados por la idea de concentración y condensación (…) y se esfuerzan por encerrar el infinito en un espacio reducido.”
Todas estas evocaciones sitúan esta muestra en una acontecimiento extraordinario que nos da la posibilidad de valorar en el tiempo la trascendencia de esta maestro que transformó el camino de la modernidad adhiriendo la escultura a una investigación hasta el momento meramente pictórica. Desde él, nada fue lo mismo: al introducir el volumen, la textura y la materialidad el trayecto posible fue otro y nos condujo al hoy. “Bien Venue á L’Espagne, Monsieur Rodin”.
Fundación Mapfre Madrid