JEAN TINGUELY EN EL IVAM



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Las obras de Jean Tinguely se muestran por primera vez en España. Diecisiete años después de su muerte, el escultor suizo del hierro, maestro del arte cinético, es protagonista de una exposición retrospectiva en el IVAM de Valencia.

Nacido en 1925 en Fribourg, Jean Tinguely pasa su infancia y juventud en Basilea. Es aquí donde acude a la escuela y donde, durante la II Guerra Mundial, se forma como escaparatista. Tras el fin de la guerra trabaja como decorador independiente y capta la atención del público con los espectaculares diseños que hace para algunas tiendas. Al mismo tiempo, asiste a clases en la Escuela de Artes y Oficios de Basilea y aprende, siguiendo los principios de la Bauhaus, a adaptar el uso de los objetos cotidianos al arte.

En 1952, Jean Tinguely y su primera esposa, Eva Aeppli, se instalan en París, donde rápidamente encaja entre los artistas de la ciudad. Tinguely crea relieves en los que unos elementos móviles de color blanco rotan lentamente sobre un fondo negro, creando innovadoras composiciones. Estas imágenes móviles reciben el nombre de Méta-Malevich o Méta-Kandinsky y, ciertamente, recrean en constelaciones cada vez más novedosas los modelos de sus títulos.

En 1959, con las Méta-Matics, sus máquinas de dibujar, Tinguely conoce por primera vez el éxito entre el público. Los visitantes de la exposición pueden elaborar, con una de las máquinas del artista, su propio dibujo abstracto, que viene definido por los parámetros de la máquina. El concepto suscita un gran interés. Algunos artistas como Hans Arp o Marcel Duchamp reaccionan de buen grado y reconocen el nuevo camino abierto por Tinguely en el arte.
Los años sesenta son testimonio de la creación de grandes esculturas hechas de trozos de hierro, antes de que Tinguely empiece a pintar sus esculturas de un negro uniforme. Ya no se trata tanto del material o su origen (montones de pedazos de hierro), lo que se sitúa al frente, sino del efecto uniforme tan escultural. El movimiento, que en realidad se extiende más allá de la propia escultura (el cual se dobla en las esculturas del agua), se convierte en parte integrante de la obra.
El espacio, la forma y el movimiento integran esta poética de la tecnología romántica que sublima los despojos heredados del surrealismo y el dadá, desde el procedimiento actualizado del ready made y el objet trouvé.

Pero las esculturas de Tinguely dan un paso, encaminándose hacia la belleza de los autómatas y abriendo el camino del arte sonoro desde una visión emotiva del desguace, de la ensoñación de lo tecnológico.

IVAM GUILLEM DE CASTRO, 118 - VALENCIA-
del 10/03/2008 al 08/06/2008

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