La artista Magdalena Abakanowicz (Falenty, Polonia, 1930) ha concebido expresamente para el Palacio de Cristal del parque madrileño del Buen Retiro la exposición “La Corte del Rey Arturo”, que podrá visitarse entre el 13 de marzo y el 16 de junio del presente año.
El Palacio de Cristal, por su doble carácter de recinto y, al mismo tiempo, volumen transparente, es un excelente transmisor de los mundos fantásticos que Abakanowicz viene creando desde que era niña. Dentro de él, la artista ha ideado con la ayuda de Miguel Berroa y BAT Spain, una gran carpa de lona a manera de refugio protector de los objetos que integran el mundo imaginado por ella, que en esta ocasión, está conformado por grandes figuras de acero inoxidable y hormigón, alusivas a la leyenda del Rey Arturo (Parsifal, Galahad, Merlín, Lancelot…) y representativas de la última producción de la artista.
El Palacio de Cristal ha inspirado una carpa que alberga en su interior una imagen metafórica de sueños y visiones que mora entre la realidad objetiva y el mundo personal de los sueños inefables.
A partir del texto del catálogo de Mary Jane Jacob, especialista en la obra de Abakanowicz, de esta instalación puede extraerse una doble lectura de indudable actualidad. En primer lugar, sus caballeros y criaturas míticas dirigen nuestro pensamiento hacia los ideales de los caballeros de la mesa redonda, cuyos actos estaban guiados por los principios, la moralidad y la ética. Su compromiso de no participar en batallas injustas parece haberse perdido en un mundo en el que la
fuerza militar castiga por igual a soldados y civiles. Pero en el Palacio de Cristal, estos caballeros conviven con los llamados bambini de Abakanowicz, unos niños que, en su presencia, están seguros. Por otra parte, el aspecto tecnológico y futurista de sus figuras, las convierte en máquinas poderosas, que, en el entorno de El Retiro, nos recuerda la presión que ejerce el mundo poblado sobre el mundo natural.
Los caballeros de Magdalena Abakanowicz y las criaturas con las que se encuentran están realizados en acero inoxidable y hormigón. Como afirma Mary Jane Jacob, los materiales siempre han sido esenciales en el significado de sus creaciones y este caso no es una excepción: la presencia acerada de los caballeros recuerda a las armas y alude a la máquina.