
IVAM (Centro Julio González) Valencia - hasta el 6 de enero de 2008
 La pintura tradicional china surgió como una rama independiente de la caligrafÃa, fundada sobre los cuatro tesoros de la escritura: pinceles, tinta, tintero y papel de arroz. Su elemento principal era la lÃnea y su planitud influyó de manera decisiva en la evolución de la pintura occidental desde mediados del siglo XIX. Los contactos entre el arte de ambas latitudes provocados por la expansión del imperialismo polÃtico y económico de las potencias europeas, motivaron influencias e inspiraciones mutuas que se concretaron en el modernismo occidental, en el sentido decorativo de las artes y en la introducción de la pintura al óleo en la tradición pictórica china.
Los modelos de nuestra cultura, con sus contagios y renovaciones marcadas por la controversia clasicismo, modernidad y vanguardia fueron filtrándose en el mundo oriental reavivando las frágiles tradiciones fustigadas por la supremacÃa de poniente. Pero este proceso de fructÃfero intercambio de visiones, miradas, técnicas y sabores se vio truncado por la revolución comunista en la China Continental, que propició su reorientación hacia un arte ideológico. El fuerte componente nacionalista rompió desde su posicionamiento hegemónico con la sensibilidad y la investigación plástica del arte por el arte y convirtió la pintura en un auténtico instrumento polÃtico y en una doctrina de formación en las escuelas de arte.Â
Con la muerte de Mao Zedong en 1976, se reabrÃan las fronteras hacia Occidente y se daba paso a una nueva generación que abrazaba las innovaciones derivadas de la modernidad. El llamado Movimiento 85 aglutinó a diversos grupos artÃsticos chinos que actualizaron técnicas y conceptos a través de las corrientes de influencias recibidas pero mediados por la especial sensibilidad autóctona. Humanismo, Racionalismo, Pop PolÃtico, Arte Kischt, Realismo, Arte Conceptual… fueron algunas de las fórmulas expresivas que han eclosionado a lo largo de treinta años, con su correspondiente versión pictórica que rescataba el óleo como una vÃa no romántica de comunicación emocional y de investigación lingüÃstica.
El IVAM, a través de un convenio con la Shangai International Culture Association, reúne 69 obras de los artistas: Shen Yong, Jiang Jianzhong, Yu Xiaofu, Chen Yiming, Wang Jieyin, Ding Lipin, Ju Yan, Li Zhaohua, Mou Huan, Jian Baohong, Fu Ming, Son Kexi, Xu Xuechu, Gu Zhongxiang y Huang Azhong.
La diversidad de sus personalidades y estilos dan una visión completa de la singularidad estética de la pintura china contemporánea, que compensa el dominio de la técnica con los fundamentos tradicionales de occidente. En ellas descubrimos un amplio abanico de registros que van del Realismo al Expresionismo pero siempre con un velado efluvio sensitivo que las hace únicas.
Acostumbrado a un mundo global, de homogéneas estéticas y looks estandarizados, siento cierta conmoción hacia lo auténtico, hacia aquello que sin renunciar al ritmo común de los tiempos expresa lo propio, lo genuino. Lo que pudiera ser un rastreo infecundo por los muros de catedrales museográficas es en esta exposición un excepcional encuentro en el que poder rendir inesperado culto al arte de otras latitudes.